A sus 18 años, Aiden Gruby ha pasado más de una década convirtiendo la compasión en acción. Comenzó a ser voluntario en Feeding San Diego a los seis años y a los diez ya dirigía equipos, guiando a miles de voluntarios. Para su proyecto Eagle Scout, combinó la ingeniería y la empatía para construir una máquina de donaciones interactiva que hace que dar sea fácil y divertido. Ahora que es estudiante universitario, Aiden sigue inspirando a los demás, demostrando que la creatividad, el liderazgo y la amabilidad pueden generar un cambio duradero y que cualquiera, a cualquier edad, puede marcar una verdadera diferencia.
Nombre: Aiden Gruby
Edad: 18
Escuela: Kearny EID
Distrito escolar: San Diego Unified
Ciudad/estado: San Diego, CA
Cómo empezó
Cuando Aiden Gruby tenía seis años, decidió que no solo quería aprender a ayudar a la gente, sino que quería hacer algo al respecto. Así que se unió a sus padres como voluntario en Feeding San Diego, ayudando a rescatar y clasificar alimentos para que llegaran a las personas que padecían hambre.
Lo que comenzó como una actividad de fin de semana rápidamente se convirtió en algo más grande. A Aiden le encantaba ver cómo unas pocas horas de trabajo podían marcar una verdadera diferencia. Con el tiempo, el voluntariado se convirtió en parte de su vida.
Crecer en el liderazgo
Cuando Aiden cumplió diez años, no solo era voluntario; estaba liderando. Feeding San Diego notó su energía, amabilidad y concentración, y le pidió que se convirtiera en líder de equipo de voluntarios, un rol que generalmente desempeñan los adultos.
Aiden ayudó a guiar a otros voluntarios durante los turnos de los sábados, mostrándoles cómo clasificar, empacar y preparar los alimentos rescatados para su distribución. Estos turnos a menudo incluían más de 100 voluntarios, y Aiden se aseguró de que todos se sintieran bienvenidos, seguros y confiados en lo que estaban haciendo.
Saludaba a la gente en el registro, respondía preguntas, daba charlas de seguridad y compartía por qué el rescate de alimentos es importante. ¡Más de 20,000 voluntarios han pasado por los turnos que Aiden ayudó a dirigir!
«Cuando ayudo a otros voluntarios a entender por qué el rescate de alimentos es importante», dijo Aiden, «siento que estamos multiplicando el impacto juntos».

En el sentido de las agujas del reloj, de izquierda a derecha: Aiden de pie frente a su máquina de donaciones; Aiden y su padre, Scott; y Aiden recibiendo un Premio Spud-tacular de Sarah Han, coordinadora de voluntarios de Feeding San Diego.
Ingeniería para retribuir
A medida que Aiden crecía, comenzó a pensar en otras formas de ayudar a Feeding San Diego. Cuando llegó el momento de elegir un proyecto Eagle Scout, supo exactamente lo que quería hacer: combinar su amor por la ingeniería con su pasión por combatir el hambre.
Diseñó y construyó una máquina de donaciones en efectivo para el vestíbulo de Feeding San Diego, una forma divertida e interactiva para que los visitantes donen dinero que se convierte en comidas para las personas que las necesitan.
Aiden se encargó de cada paso. Investigó, elaboró planes, construyó modelos en funcionamiento y dirigió un equipo de scouts para ayudar a construir e instalar el diseño final. Utilizó tubos de vacío, sensores y su propia creatividad para hacer que dar fuera emocionante y fácil.
Después de meses de trabajo, Aiden instaló la máquina de donaciones en mayo de 2021. Desde entonces, ha sido utilizada por innumerables visitantes, y cada dólar depositado ayuda a Feeding San Diego a proporcionar comidas a las familias locales.
«El proyecto de Aiden capturó su espíritu», dijo un miembro del personal. «Quería facilitar que la gente diera, y eso es exactamente lo que hizo».
Impacto y reconocimiento
Para cuando se fue a la universidad, Aiden había completado más de 490 horas de servicio en 242 turnos, ¡lo que equivale a casi medio año de tiempo de voluntariado!
Su creatividad y compasión no pasaron desapercibidas. En 2023, Aiden fue reconocido como uno de los 25 adolescentes más notables de San Diego por la Oficina del Defensor Público Principal por su trabajo como «Defensor de la Justicia Alimentaria».
Ahora, como estudiante universitario, Aiden sigue inspirando a otros a encontrar su propia manera de ayudar. Su proyecto fue un símbolo de lo que sucede cuando la creatividad se une a la compasión, prueba de que la innovación puede impulsar la generosidad y de que la idea de una persona joven puede generar un cambio duradero. Ya sea que esté estudiando ingeniería o asesorando a otros, Aiden lleva adelante la misma misión que lo inició todo: usar sus talentos para construir un mundo mejor y más conectado.
Lecciones de héroe:
- Empieza pequeño: Incluso una hora de voluntariado puede marcar la diferencia.
- Sé curioso: Busca formas de combinar tus intereses, como Aiden mezcló la ingeniería y la empatía.
- Trabaja en equipo: Ayudar a los demás multiplica el impacto.
- Nunca subestimes tus ideas: Un gran cambio puede empezar con una persona y un proyecto.